Internet: a las puertas de la revolución del consumo

Por Claudio Álvarez

     
 
 

Después de la primer Guerra del Golfo a comienzos de la década del 90 uno de los temas que dominó el debate en materia de comunicación fue el control de la información que hizo EE.UU. durante el conflicto. Una guerra que dejó cientos de miles de muertos sólo fue percibida por el mundo como unos lejanos destellos en el cielo nocturno, no muy diferentes en apariencia a los destellos de fuegos artificiales durante una celebración.

Cuando unos años más tarde apareció Internet en el horizonte, se pensó enseguida que los intentos por manipular la información iban a ser estériles. Se creyó que Internet iba a revolucionar el mundo de las comunicaciones, pero por sobre todo, iba a revolucionar la política. El concepto de mensaje de masas, un emisor para muchos receptores, se atomizaba: emisores y receptores se confundirían en una intrincada red de intenciones donde los roles ya no estarían claros nunca más.

Sin embargo, a nivel mundial la incidencia política de Internet ha sido mucho menor, por ejemplo, que la del aumento del precio del petróleo. La esperada revolución nunca estalló del todo; Internet pasó de instrumento para revolucionar las estructuras de comunicación humana a ocupar un lugar más en el abanico de servicios a los consumidores.

En los negocios este proceso fue aún más notorio. De pronto los negocios relacionados con Internet crecieron vertiginosamente; en el mundo se compraban y se vendía empresas "punto com" en cifras asombrosas. Como en el ámbito político, en los grandes negocios también Internet se banalizó y muchas acciones de entidades virtuales se derrumbaron.

¿Fracasó la mentada revolución de Internet? Es probable que a nivel político esta tecnología no provoque cambios inmediatos. ¿Qué decir del mundo de los negocios? El abrupto crecimiento y caída de las empresas "punto com" tal vez haya sido provocado por la especulación financiera.

Pero hay indicios de que la revolución está por venir. Recién ahora se percibe la magnitud que tendrá la participación de las masas en Internet. Una de las mayores debilidades de la Red es el desorden y la atomización, lo que en un principio constituía su mayor fortaleza. Todo indica que este orden necesario provendrá de las actitudes de consumo y de las empresas asociadas a la educación de estas actitudes.

Empresas como Ebay, De Remate, Mercado Libre, Mas Oportunidades están educando y moldeando a usuarios. Aunque todavía el universo de bienes que se transacciona por la red no supera al que se realizar por afuera, la tendencia crece. También ocurre con otras dedicadas a conseguir nuevas amistades, como Amigos. La aparición del Blogg (que no es otra cosa que un sitio web personal) propone un nuevo espacio de comunicación, ya no de persona a persona, sino que va más allá y estimula la idea de una construcción de imagen personal ante los demás.

En un futuro cercano no es difícil imaginar que no sólo cada emprendimiento o persona tendrá un sitio web propio, sin que los eventos cotidianos serán pasibles de ser publicados en Internet. Pronto existirán sitios que tendrán como tema proncipal un casamiento, el nacimiento de un hijo, un viaje en común para ser compartido por los demás. Si esto se torna habitual, el comportamiento del consumo también se adecuará. Cuando compremos una golosina por Internet, no porque sea más barato ni más rápido, sino porque estamos acostumbrados a hacerlo por ese medio, ese día la revolución ya estará en marcha.

 
     
 
     
 
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